La gravedad de las lesiones deportivas

Cada disciplina deportiva tiene su propio patrón de regiones corporales más afectadas y de clases de lesiones deportivas típicas (diagnóstico). Esto ha dado origen a la denominación del término lesión deportiva específica o lesión típica del fútbol. Sin embargo, debido a que, por ejemplo, cuando existe una dislocación del tobillo no se puede establecer si ésta se ha producido durante la práctica de fútbol, como consecuencia de un accidente de tránsito o en el hogar, cuando no se dispone de más datos, y dado que el cuadro clínico es idéntico, sería más correcto hablar de lesiones de frecuencia elevada en cierto deporte, etc.

Por lo que hace referencia al diagnóstico de la lesión, existen diferencias notables en relación con la disciplina deportiva practicada y el ámbito de estudio. Sin duda, el grupo de los esguinces y contusiones constituye el que cubre la mayor parte de lesiones. Existen diferentes prioridades en las articulaciones afectadas en las distintas disciplinas deportivas. Así, por ejemplo, en el Balonmano (Handball) la frecuencia de esguince de la articulación de la rodilla es relativamente elevada, mientras que el Hockey, lo es la lesión de tobillo. A continuación, le siguen las fracturas óseas y las luxaciones y finalmente, la afección de los tendones, ligamentos y músculos.

Cuando se analizan los casos de invalidez y muerte te vuelven a observar diferentes frecuencias con respecto al tipo de deporte. Aunque en la mayoría de los estudios estadísticos, los accidentes deportivos citados son leves o de gravedad media (más del 80%), no deben omitirse los de carácter grave.

En la hípica por ejemplo, se producen a menudo traumatismos craneoencefálicos considerados como accidentes graves, lo cual revela por un lado la peligrosidad de este deporte y, por el otro, la necesidad de tomar medidas de precaución, como la de llevar casco protector.